La población albina en algunos países de África es considerada maldita, solo en Tanzania hay un total de 170.000 albinos, de los cuales 40 fueron brutalmente asesinados y descuartizados. Huesos, piel, extremidades, pelo, lengua e incluso su sangre es utilizada en rituales de magia negra y circulan por el mercado clandestino, donde su precio puede alcanzar los 75.000 dólares (el cuerpo) y 3000 dólares (la pieza). En este país los curanderos poseen "licencia" para llevar a cabo sus "delirios espirituales" y tienen una grandísima influencia social, en concreto recurren a la brujería el 40% de la población. Es tal la demanda de cuerpos y piezas que hay una red comercial que exporta incluso fuera de Tanzania hacia otros países africanos, sobre todo Burundi, otro país donde las posibilidades de no ser "cazado" son de 0%. Si consiguen beber su sangre aún caliente, tendrán en el futuro mucha suerte y si la sangre es de un bebé pues mucho mejor porque la pureza infantil intensifica el poder del "hechizo". Los albinos africanos, llamados también "cero-cero", sufren discriminación, persecución y segregación familiar, teniendo que pedir asilo fuera de sus fronteras y por si no fuera poco, tienen otros enemigos añadidos: el sol, la luz intensa y el cáncer.
Las autoridades de Tanzania debido a la presión internacional y siendo conscientes de la repercusión que estas noticias tienen fuera del continente africano, se han visto obligados a hacer "algo" por primera vez ante semejante atrocidad. Condenaron a la horca a tres hombres que mataron a un niño albino de 14 años y le cortaron las piernas a hachazos, una condena ejemplar de "cara a la galería", ¡nada más!.
Ana Yturralde, autora de un amplio reportaje gráfico del tema les preguntó a un grupo de albinos: "¿Qué queréis decir al mundo?, ellos respondieron: "que me quiten las manchas de la cara, que nos envíen ropa, gafas de sol y dejar de tener miedo....".
¿Realmente estas cosas ocurren en el mismo planeta donde yo vivo?

