UNA DE LAS MARAVILLAS DEL MUNDO


En enero de 1502, navegantes portugueses avistaron la Bahía de Guanabara. Creyeron que era la desembocadura de un río, lo llamaron Río de Janeiro ("Casa de los blancos", en lengua indígena). ¡Qué típico rollo me tengo que tragar siempre!, que si las prostitutas por Copacabana, que si atracos, las favelas…, pero Río es mucho más que todo eso. Llegué al aeropuerto Santos Dumont aterrada, en el autobús que me llevó hasta Copacabana sólo pensaba en como iba a conseguir llegar desde la parada a la puerta del hotel sin que me arrancaran literalmente las maletas de las manos. Pero ya no debemos temer nada, para no deslucir el Mundial de Fútbol en 2014 o los Juegos Olímpicos de 2016 se levantarán muros que separarán las favelas del resto de la ciudad. Sólo veo una diferencia entre el campo de concentración de Auschwitz y la favela de Rocinha, que unos matan con gas y otros dejan que la manada se asfixie en su propia violencia, en su propia miseria. No hagamos eso con Río, es una ciudad acostumbrada a convivir, mágica, multicultural y llena de luz. Sólo servirá para que los visitantes olímpicos se sientan más tranquilos cuando paseen por sus calles pero sin lugar a dudas el viajero se perderá la verdadera esencia de “São Sebastião do Rio de Janeiro”. Aunque no sé que será peor,si levantar muros para tapar lo que no nos gusta o privarla de ser la capital de Brasil.

Como dice un buen refrán español: “de lo que te cuenten no te creas nada y de lo que veas la mitad”.

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